Vuelvo a éste blog porque me di cuenta que a diario hay montones de cosas que me tienen harto, y no puedo pasarlas inadvertidas. Todo registro de las mismas, forma parte de mi desahogo emocional. Pasaron algunas horas desde mi último post) 1561681 con 25 centavos para ser exactos.
Bueno, casualmente al terminar el párrafo anterior surgió OTRA VEZ, la porquerÃa de la cual les voy a hablar:
ME TIENEN HASTA EL COPETE… el ring-raje fÃsico o telefónico.
¡Es increÃble! Un suceso que se da bastante más seguido de lo que deberÃa. Cuento cómo se desarrolla éste acto de pura maldad que realiza vuestro prójimo:
Paso 1: Disca, o apreta los botones correspondientes a nuestro número de casa.
Paso 2: Obviamente antes del “Paso 1″ se aplica la siguiente secuencia de comandos: “*31#“, eso les permite total anonimato.
Paso 3: Espera que alguien conteste.
Paso 4: El astuto hijo de puta toca el botón de apagado (o cuelga), pero a una velocidad clave, que es el tiempo preciso entre que uno agarra el teléfono y se lo acerca al oÃdo quedándose con el “pi pi pi…”. Hay algunos muy osados que se dan el lujo de obligarnos a oÃr el “clash” del colgatorio.
Manga de asquerosos engendros de la naturaleza… ¿por qué me joden a mi?
No conformes con ese tipo de malnacidos, hay otros que se dan el lujo de putearte y se cagan de risa, qué sé yo, me parece que ese tipo de gente sobra en el mundo.
Igual mi situación con el teléfono es bastante peculiar, porque no sólo me pasa con el de casa, sino que ocurre lo mismo con mi celular. Y acá es doble la bronca, porque en mi casa no tengo identificador de llamadas entonces no sé quién llamó, haga o no el “Paso 2″, pero acá me aparece “Privado”… y te viene la impotencia.
Esto me lleva al tÃpico Ring-Raje, yo tengo la mala leche de que a una cuadra tengo 2 colegios (uno público y otro privado), esto implica mucha juventud (y yo apunto los muy chicos)… ¿Qué hace la juventud cuándo está muy al pedo? Te toca el timbre y sale corriendo, sólo para generarte las molestias de levantarte para ver que nadie contesta. ¡Uy qué divertido!
En una oportunidad (cuando no tenÃa portero electrónico), re-caliente salà a perseguir al original bromista, y lo alcancé. Le dije algo como “si volvés a hacer algo asà te pongo esta mano (la derecha) en la cara”. Al menos ese chico no volvió a joder. Si todos juntos nos complotamos para amenazar a los imbéciles, ¡viviremos mucho mejor!
No quise agregar a esta lista a los tÃmidos que cuelgan al oÃr voces porque esos no tienen mala intención.
Ah y como serÃa injusto tirar sólo pálidas, los ring-algo tienen su lado positivo:
evita el sedentarismo. Lo sabÃa yi… todo por culpa de los rechonchos (?).